
El Sabbat
En oposición a la Camarilla, se sitúa la Secta de inhumanos vampiros conocida como el Sabbat. La mayoría de las facciones vampíricas creen que la llamada “Espada de Caín” es una colección de bárbaros descerebrados y maníacos ultraviolentos, o incluso adoradores del demonio dedicados a traer a Satán al mundo. Como tal, el Sabbat es envilecido a lo largo de toda la sociedad vampírica.
Tienen razón al temer al Sabbat, pero no por esas causas.
Mientras que los “Vástagos” (un término que el Sabbat desprecia) de la Torre de Marfil se esconden entre los mortales y se ciñen a desfasadas Tradiciones, el Sabbat prefiere regodearse en su naturaleza vampírica. Rechazan vestirse con los jirones de su Humanidad o actuar como esclavos y ganado de sus Antiguos. Además, los vampiros son claramente superiores a los mortales: ¿acaso éstos duermen con sus vacas y las llaman hermanas? Así, los vampiros del Sabbat consideran a los mortales en el mejor de los casos como herramientas y comida, y tienen poca tolerancia para con los “Cainitas” que pretenden ser humanos. Son inherentemente extraños y literalmente inhumanos.
Pero la Espada de Caín no es simplemente una colección de psicóticos cubiertos de entrañas que corretean alrededor de centros comerciales con sierras mecánicas. Rechazan la Humanidad como la base moral de sus vidas, así que han buscado otras alternativas. Se adhieren a una amplia variedad de Sendas de Iluminación, principios filosóficos que fuerzan a la Bestia a caminar por una delgada línea, permitiendo que el Cainita mantenga una existencia diaria que guarde una apariencia de estabilidad (pero no de cordura). Además, el Sabbat no se rebela únicamente contra la moralidad, sino también contra sus propias inclinaciones hacia la soledad. Es habitual que se unan en manadas que actúan en parte como un culto religioso, en parte como una facción política y en parte como una unidad de combate.
Capítulos y Crónicas (2)
Devoción, liberación, lealtad
Entre la devoción moral, la lealtad a la manada y la necesidad de rebelarse, las ciudades del Sabbat carecen de la calmada y silenciosa sociedad de la corte de la Camarilla. Las tensiones siempre son altas en las “Diócesis” del Sabbat y los entornos de los Cainitas a menudo reflejan sus naturalezas explosivas. En las ciudades controladas por el Sabbat, los asesinatos, robos, violaciones y asaltos están a la orden del día. La Espada de Caín amenaza cada ciudad que posee, medrando en los terrenos urbanos hasta que éstos se convierten en nada más que puros recursos para su eterna cruzada. Aunque el Sabbat puede que no sea más “malvado” que algunos de los Antiguos de la Camarilla, ciertamente es más descarado en sus actos de destrucción y elaborados juegos de terror.
Gracias a estas tensiones, el Sabbat a duras penas es una entidad unificada y la Secta es hogar de numerosas facciones de vampiros unidas bajo la misma bandera. Una de las más temidas es la Mano Negra, una milicia especial escondida dentro de las manadas de la Espada de Caín. Todos los miembros de la Mano Negra llevan una marca distintiva: un sello místico y permanente en la palma de su mano derecha. Aunque esta marca puede esconderse, nunca puede ser eliminada completamente; una vez que estás en la Mano, eres miembro hasta la Muerte Definitiva. El Sabbat también tiene su propia Inquisición, una pequeña facción de Cainitas que está a cargo de erradicar herejes e infernalistas. Si ésta marca a alguien como infernalista, rara vez se desmiente la acusación y la facción utiliza tácticas de tortura para obtener las confesiones que necesita.
La facción Lealista cree que es el “verdadero” Sabbat y proclama que cada vampiro es su propio amo. Predican que la libertad para hacer aquello que se desee pertenece a todos los vampiros y tienden a actuar contra las órdenes de sus líderes simplemente porque sienten que deben hacerlo. Existe también la facción del Status Quo, que acepta la naturaleza de los vampiros y sabe que hacer tambalear los fundamentos del Sabbat únicamente sirve para distraer a la Secta de su verdadero propósito. Los Moderados se oponen a la intrusión de reglas y normas que no tienen cabida entre criaturas como los vampiros, situándose entre el dogma Lealista y los conservadores del Status Quo. Finalmente, los miembros más antiguos del Sabbat pertenecen a los Ultraconservadores, aquéllos que prefieren la centralización y el autoritarismo con el fin de convertir al Sabbat en una fuerza militar contra los Antediluvianos y la Camarilla.
El hilo que mantiene unido al Sabbat es un celo religioso por destruir a los Antediluvianos. Cuando las manadas e ideologías amenazan con explotar en una guerra civil abierta, el Sabbat consigue hacer fuerza gracias a su odio común hacia la Camarilla (a la que ven como una marioneta de los Antediluvianos). La Secta al completo afirma que la Gehenna se acerca y que deben de prepararse para el Fin de los Tiempos, cuando los Antediluvianos despierten y destruyan el mundo. Cuando el momento llegue, la Espada de Caín salvará el mundo y tomará su legítimo lugar como señores vampíricos de la noche.
El Sabbat ha demostrado ser una verdadera amenaza para la Camarilla. Muchos Neonatos, disgustados al observar a los mismos Antiguos noche tras noche tentándolos eternamente con un poder que ponen fuera de su alcance, se han unido abiertamente al Sabbat. Todo Príncipe siente crecer el terror de que una noche el Sabbat se presente en su Elíseo y lo asesine. Varias ciudades que han sido baluartes de la Camarilla durante muchos años han sido objeto de luchas o han caído bajo el control del Sabbat. Con el transcurrir de las noches, la Camarilla se ha visto forzada a tomar duras medidas, matando vampiros de reconocida afiliación con el Sabbat, o sospechosos de serlo. Algunos Vástagos utilizan esta actitud cada vez más frecuente de mano dura para eliminar a rivales o ponerse en mejor posición ante los ojos de sus Sires pero, por cada Cainita del Sabbat asesinado, muchos más se unen a sus filas.
El Código de Milán
I.
El Sabbat permanecerá unido en su apoyo al Regente del Sabbat. Si fuere necesario, será elegido un nuevo Regente. El Regente respaldará la lucha contra la tiranía, garantizando la libertad de todos los Sabbat.
II.
Todos los Sabbat servirán a sus líderes lo mejor que puedan mientras dichos líderes sirvan a la voluntad del Regente.
III.
Todos los Sabbat observarán fielmente los Auctoritas Ritae.
IV.
Todos los Sabbat mantendrán la palabra de honor mutuamente prestada.
V.
Todos los Sabbat tratarán a sus pares con justicia y equidad, defendiendo la fuerza y la unidad del Sabbat. Si fuere necesario, proveerán en la necesidad de sus hermanos.
VI.
Todos los Sabbat deben anteponer el bien de la Secta y de la raza de los Cainitas a sus propias necesidades personales, sea cual sea el coste.
VII.
Aquellos que no honren este Código serán considerados menos que iguales y, por tanto, indignos de recibir asistencia.
VIII.
Como siempre ha sido, así siempre será. La Lex Talionis representará el modelo de la justicia inmortal por el que todo el Sabbat se regirá.
IX.
Todos los Sabbat se protegerán unos a otros de los enemigos de la Secta. Los enemigos personales permanecerán como una responsabilidad personal, a no ser que constituyan una amenaza para la seguridad de la Secta.
X.
Todos los miembros de la Secta protegerán el territorio del Sabbat de todos los demás poderes.
XI.
El espíritu de la libertad será el principio fundamental de la Secta. Todos los Sabbat deben esperar y reclamar libertad de sus líderes.
XII.
El Ritus de la Monomacia se utilizará para zanjar las disputas entre todos los Sabbat.
XIII.
Todos los Sabbat apoyarán a la Mano Negra.
Adenda al Código
XIV.
Todos los Sabbat tendrán derecho a vigilar el comportamiento y actividades de sus camaradas de Secta para mantener la libertad y la seguridad.
XV.
Todos los Sabbat poseen el derecho de convocar un concilio de sus pares y líderes inmediatos.
